Manifestar no paga el alquiler, pero a veces funciona

31 de diciembre de 2023. 23:59. Suena ETB1, Miren en la tele, una copa en la mano y el reflejo de los fuegos artificiales proyectándose en la ventana de mi antiguo piso de Bilbao. Esperando a que el año nuevo irrumpa con estruendo. Esperando a que algo cambie.

Manifesté. Con todas mis fuerzas.

No sé si manifestar sirve de algo, porque llevo media vida manifestando que me toque el Euromillones y aquí sigo, comprobando el saldo de la cuenta con el ceño fruncido. Pero supongo que la manifestación no va de dinero (lamentable, porque la casa de Donostia de mis sueños no se paga con buenas intenciones). Va de emociones.

Así que pedí no volver a sentirme como me sentía en ese momento. Pedí no estar triste. Pedí, con lo que a mí me gusta la Nochevieja, que en 2024 no se me atragantaran las uvas con la sensación de fracaso. La Nochevieja es una noche de alegría y de jolgorio, y no entiendo a la gente que se empeña en odiarla, igual que odian San Valentín o los domingos por la tarde, porque parece que es más cool estar en contra de todo. A mí me gusta. Me gusta estrenar año como me gusta estrenar agenda, una de hoja por día, que igual no lleno siempre, pero ahí está: espacio en blanco, posibilidades. Y qué pena cuando te das cuenta de que has estado llenando esas páginas con garabatos sin sentido, con tachones, con pruebas de color que al final solo se convierten en borrones.

Pero manifesté bien. No hice ningún hechizo de Esperanza Gracia, simplemente lo pedí. A quien estuviera escuchando.

Ayer alguien me dijo que solo escribo sobre cosas tristes. Y no le falta razón. Escribo sobre lo que me cuesta decir en voz alta, escribo sobre lo que me pesa. Pero hoy escribo contenta.

Porque resulta que manifestar sí funciona. No como yo pensaba, no como las revistas de autoayuda prometen. Pero funciona. Porque me ha dado la oportunidad de darme cuenta de que estaba equivocada sobre muchas cosas. Sobre cómo tienen que empezar las cosas. Sobre cómo el miedo y la ansiedad no deberían estar en la ecuación. Sobre cómo el ‘ocultismo’ no es la base de nada bueno.

Y sobre cómo, a veces, como decía hoy Quevedo en La Revuelta mientras escribía esto, hay veces que es necesario amargarse detrás de un seto para volver más fuerte. O que a veces pedir algo con todas tus fuerzas es el primer paso para que llegue.

Ane Fano DadebatComentario